Me gustan los días nublados en la playa, cerca del mar. Aunque el sol sin duda es sinónimo de luz radiante y de color, los días en los que no aparece o esos momentos en los que está escondido, para mí tienen una magia especial.
Esta mañana en Tenerife amaneció así, con un sol oculto y escondido, algo tímido, que luego cuando salió, lo inundó todo. Mientras tanto, aprovechamos a dar un paseo tranquilamente y a disfrutar de las vistas desde este rincón al infinito, pero de otra manera: con calma, sin prisas... porque al final siempre acaba saliendo el sol.
En el look llevo un bañador a modo de body, shorts blancos y mis collares veraniegos que no me quito... ¡espero que os guste el look!
¡Feliz día amigos!





























