domingo, 1 de febrero de 2015

RUNNING TERAPEÚTICO



Me gusta la definición que Mr. Trendy y yo utilizamos de "equipo": sumar esfuerzos, ánimos y fuerzas para conseguir ser un buen tándem en nuestro día a día. Algunas veces lo conseguimos mejor que otras, pero ganas, no nos faltan. Al final creo que eso es lo que nos hace ser felices día tras día, estar unidos y apoyarnos siempre.

Ya os conté aquí en este post cómo él había sido una parte fundamental en lo que al running se refiere. Fue una especie de héroe que me animo a conseguir engancharme a un deporte que yo siempre había mirado de refilón.



Hoy hace un año desde que hice mi primera (y única) media maratón. Recuerdo este día con mucha ilusión y emoción. Conseguí algo que jamás hubiera imaginado y me sentí muy satisfecha por ello. Aunque fue un poco locura prepararla en un tiempo récord, todo improvisando después de haber realizado mi primer 10k, conseguí terminarla acompañada de Mr. Trendy sin haber sufrido como pensaba, fue un día muy especial y para recordar... ¡siempre!



A partir de ahí fueron surgiendo más salidas, compaginar el correr con mi agenda era cada vez más complicado, horarios de locos, viajes cada dos por tres... pero yo iba saliendo cuando podía. Algunas semanas era factible y otras, misión imposible. La ilusión y la emoción por correr seguía muy latente en mí: más carreras, más ganas de mejorar y muchas ganas de disfrutar corriendo con gente aunque por mi poco tiempo corriendo, siempre, me tuvieran que esperar :)



Llegó la primera lesión, la primera carrera casi cojeando y los primeros dolores y lágrimas. Querer correr y no poder. Conseguí en Yago el mejor apoyo para darme fuerzas y acompañarme cuando más perezosa estaba y lo mismo para él. 
Llegó el verano, el calor y las ganas y la motivación fueron desapareciendo. Madrugar para correr me costaba muchísimo y a última hora de la noche yo me asfixiaba de calor (ya sabéis que en invierno corro en tirantes o en manga corta como os he contado otras veces). Os conté mis sensaciones de pereza en este post.



Las temperaturas volvieron a normalizarse, volvió la rutina de septiembre, los viajes...  y volví a engancharme. Con dolores, molestias y un montón de males que ya arrastraba de hacía meses. Quería correr, pero a veces, tenía que pararme de dolor. Fisios, ejercicios para combatir "mis males" nacidos desde que empecé a correr y otras molestias...



Pero tenía una motivación muy fuerte que era la Behobia San Sebastián, una carrera especial que no pude terminar. El día anterior estuve con fiebre en la cama y además, sentí más molestias que nunca nada más comenzar la carrera. No sé si fueron los nervios, el malestar del día anterior... Muchos factores que hicieron que tuviera que retirarme con muchísima pena.
Tuve que escuchar cómo muchísima gente que confesaba no haber entrenado apenas nada,  hacía unos tiempos increíbles, y me recordó al colegio, como cuando éramos peques y siempre la que sacaba sobresalientes decía que no había estudiado y que le faltaban 4 lecciones por aprender... 
Creo que eso es la parte que menos me gusta del mundo runner y para los que nos cuesta y sabemos el esfuerzo que supone cada zancada, más tardamos en comprender estos y otros muchos aspectos.



Como os conté en ese post, la sensación de pena fue tan grande que estuve muchísimo tiempo sin volver a ponerme unas zapatillas. Cogí una especie de pánico escénico al running, una especie de amor-odio que me duró aproximadamente un mes.
Fue entonces cuando me dije "vuelve a correr cuando realmente te apetezca y de verdad, quieras correr". Y así lo hice. Hoy en día parece que este deporte está tan de moda que hay que correr porque es cool, porque se lleva y porque todo el mundo lo hace.



Bien entrado diciembre me replanteé todo lo vivido este año y que giraba en torno a este deporte: sensación de bienestar, gente increíble compartiendo una misma pasión, salud y sobre todo, complicidad y un hobby común con mi pareja. Pero sobre todo me hizo sentir y experimentar cosas que jamás había sentido, tanto en buenos momentos como en malos.
No os puedo decir que mejoré físicamente o perdí peso, porque en mi caso, no ha sido así. No os voy a engañar, me gusta mucho comer y yo no he notado un cambio en mi cuerpo gracias al running... 



Intenté focalizar este deporte como "mi momento": ese en el que me evado  por completo del mundo, estoy en soledad conmigo misma y me pongo a prueba. Voy a mi ritmo y soy yo quien lo impone. No es una obligación al haber quedado con nadie y salgo si tengo ganas y si me apetece. No hay un calendario, ni unos ritmos, funciona todo por sensaciones, por mis sensaciones que son las que realmente importan... ¡y así soy feliz! 



Como me dijo un día mi sabia amiga Mer cuando le conté lo que me pasaba, me dijo que estaba muy bien, que era "running terapéutico", y así lo creo yo. Salir contigo misma, cuando te pide el cuerpo sin considerarlo una obligación ni un momento de sufrimiento por ir con gente que tiene diferentes ritmos mejores que los tuyos.
Pensaréis que claro, así, es difícil mejorar y superarse... pero para mí ponerme las zapatillas y hacer mi carrerita particular es ya un momento de bienestar y satisfacción y creedme, en este momento, no necesito nada más.



Quién sabe, quizá en unos meses os diga que por fin me he comprado un pulsómetro (que ni tengo, no llevo reloj) y que tengo en mentes varias carreras para motivarme, pero ahora mismo, no es mi caso. (Eso sí, respeto a todo el mundo que lo enfoca todo en tiempos, carreras, metas y logros, es totalmente lícito, sólo que cada uno tenemos que saber qué nos hace feliz).



Obligaciones y responsabilidades existen en nuestro día a día y yo sólo quiero disfrutar, sin que este momentito de bienestar, sea una carga más. Dejarse llevar y dejar que los kilómetros fluyan, a mi aire...
Si hago una carrera quiero hacerla para disfrutarla, no para sufrir. Sé que parte importante de este deporte es el sufrimiento. Muchas veces sufro corriendo, pero al mismo tiempo, disfruto. Es algo raro de explicar. Pero no me apetece estar agobiada en medio del mogollón de una línea de salida rodeada de runners con su mano puesta en sus pulsómetros para ponerlo en marcha nada más suene el pistoletazo de salida... ¡ya llegarán otros tiempos!

Espero que os haya gustado este post un poquito más personal. A veces no es fácil describir lo que uno siente y esta vez os he contado un poquito más de mí a través de este post.

Os dejo con este vídeo que hace unos meses grabaron nuestros amigos de Instantánea Toma Primera. Lo mejor de este deporte es precisamente, estos momentos que hoy os enseño en las fotos y en el vídeo.


¡Feliz domingo!

sábado, 31 de enero de 2015

RELAX, IT'S SATURDAY

PIjama azul

¡Sábado por fin! ¡Cómo me gustan los fines de semana! Básicamente porque el despertador no marca una hora temprana de levantarse, aunque inevitablemente, siga sonando.

Con el paso del tiempo, he descubierto cómo uno de los placeres de la vida, es dormir. No soy la típica persona que echa la siesta ni se va durmiendo por las esquinas, básicamente, creo que he aprendido a respetar el descanso que todos necesitamos.

A trendy life
Relax

Recuerdo cómo hace unos años cuando era más jovencita, dormía poquísimo. El cuerpo no me pedía dormir más y con unas 5 o 6 horas era suficiente para mí y para afrontar el día... ¡no sé cómo lo hacía, la verdad! Además pensaba que así iba a perderme menos cosas de la vida, jejeje. 
Más tarde, cuando ya no era tan cría, seguía durmiendo poco pero por una cuestión de intentar llegar a todo y terminar todo. Había días de 4h, otros de 5h y alguno de 6h. Los días de 7h eran para hacer una fiesta.... De esto os estoy hablando de hace ya unos años, hoy en día las cosas han cambiado. Tengo que confesar que los días se me hacían duros e iba arrastrando un cansancio constante.

A trendy life
Relax at home
PIjama personalizado

Casi podríamos decir que ha sido como un propósito u objetivo, pero desde hace ya bastante tiempo, me planteé que tenía que dormir más. ¿Por qué? Si descansaba bien iba a poder rendir durante el día a la perfección sin tener que robar horas de sueño e iba a estar más organizada en todos los sentidos, y os prometo, que funcionó.
Atrás quedaron las noches trabajando hasta las 2 de la mañana o esas en las que se me hacían las mil, ahora prefiero estar a las 12h ya metida en la cama y madrugar. Dormir 7h y 8h es todo un placer y me pone las pilas para afrontar el día con buen humor y una sonrisa enorme.

Natural make up

Claro que a veces hay noches en las que por diferentes razones me voy a la cama más tarde o por el contrario, tengo que madrugar más, sobre todo cuando viajo, pero respetar el descanso diario, ya es una obligación para mí...


¿Beneficios? Aparte de todos los que podéis leer en las revistas de salud y webs especializadas, os cuento los míos: mejor humor, mejor rendimiento a lo largo del día, más energía y por supuesto, una mejora en la piel. Yo la noto mucho más descansada y mucho mejor que cuando dormía menos horas. Eso sí, si me paso alguna hora más, aparezco con bolsas de tanto dormir.
Sin embargo, para mí lo fundamental es el tema del rendimiento, las fuerzas no flaquean y el estado de ánimo, se nota mucho :)

COSY AT HOME

El resto del día voy como una "moto" y no paro, pero no me importa porque estoy feliz y descansada...
Eso sí, llega la noche y vuelvo a estar ko...


Supongo que son cosas de la madurez, cuando te empiezas a tomar el descanso como una obligación, pero luego descubres que es tan necesaria que no puedes prescindir de ella... ¿a vosotros también os pasa?

Relax
Pijama y antifaz: Vicky Bargalló

¡Feliz sábado y aprovechad a descansar quienes entre semana no podáis!

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