El otro día os comentaba en mi perfil de Instagram cómo una de mis grandes pasiones es comer. Disfrutamos, saboreamos y sobre todo gozamos, en torno a una mesa y una buena copa de vino o cerveza. Es mi momento, soy así, me encanta comer y en ocasiones pienso si no podría haber tenido otro hobby tipo el ajedrez, el punto de cruz o algo que no engordase jejeje, pero no tengo remedio, es una de mis grandes pasiones y no voy a renunciar a ella.
Descubrir restaurantes nuevos me priva, me entretiene y divierte. Soy de fijarnos en los detalles, en la decoración y sobre todo, en cómo nos atienden. Diría que en éste último punto soy bastante crítica en el sentido de que si la comida no es de 10, pero la atención es fantástica, soy de las que valora positivamente el sitio. He estado en sitios muy top donde la atención es penosa y te hacen sentir un número sin más y te tratan con desprecio y a esos sitios, aunque sean hiper recomendados, me da pereza volver...
En definitiva, somos humanos y en los restaurantes buscamos ese toque de calidez que nos haga sentirnos como en casa, como cuando nuestra madre te sirve el plato y te pregunta: "¿me ha salido bueno?".
Con motivo de mi reciente viaje a París, uno de los días quedé a comer con mi tía que vive allí en Chez Julien. Tenía muchas ganas de conocer este restaurante por el que tantas y tantas veces había pasado delante, pero al que no le había prestado mucha atención. Viajo mucho a París y entre todas mis visitas, me fijo en muchos lugares, pero son tantos los que llaman mi atención que al final, es imposible que tener el listado "actualizado" :)
El sitio por fuera es una monada, como veis en las fotos, pero por dentro, es súper acogedor. Los techos son increíbles y aunque es un sitio pequeño (por eso conviene reservar), está lleno de encanto.
La comida también es exquisita, de hecho su risotto es de los más buenos que he probado... ¡exquisito es poco!
Todos los platos tienen un toque de trufa, así que imaginaros lo rico que está todo... ¡y el postre, os he dejado algunas fotos que lo ilustren mejor! Aunque yo con los postres tengo que decir que me conformo enseguida, estos estaban de 12...
Monísima por supuesto la terracita para tomarse allí el café y el postre, lástima que el día que fuimos estaba lloviendo a esa hora, aun así... ¡no deja de ser preciosa!
¡Espero que os haya gustado la recomendación, no dudéis en decirme o preguntarme si viajáis pronto a París! ¡Un abrazo y feliz miércoles!













































