Hoy quería compartir con vosotros un
pequeño secreto, seguro que alguno me lo ha notado en las fotos, o al menos soy
yo la que más se lo nota y por eso creo que todo el mundo se fija.
Desde hace unos meses decidí ponerme
“aparato”, pero no una ortodoncia con braquets, sino probar Invisalign, un
sistema que endereza los dientes mediante aligners prácticamente invisibles y
que además de cómodos y transparentes, se pueden extraer, por lo que me parecía
la solución perfecta para corregir mis problemas dentales.
En la parte de abajo mis dientes
centrales se estaban montando y lo que empezó como un apiñamiento leve, se fue
incrementando poco a poco. Vale, no se ven apenas, pero ya no se trata de tema
estético, sino también de un tema de salud, ya que mi mordida no era la
correcta, se solapaban mucho los dientes de arriba con los de abajo y eso
producía los consiguientes desgastes de los bordes de los dientes inferiores,
debido a ello. Claro, ya puestos a lanzarnos, nos lanzamos bien, por eso en la
Clínica a la que acudo (Clínica Ferrus Bratos, situada en Madrid, ya que como siempre
estoy allí me es más cómodo) me aconsejaron ponerlo en la parte superior
también, pues si se corrige este
problema y se puede redondear el arco superior ligeramente para dejar la
sonrisa más bonita, además de ello, se me cerrarían los pequeños espacios y se
me mejoraría la sobremordida.
No me lo pensé, quizá si hubieran
sido Brakets me hubiera dado pereza, pero al tratarse de unas fundas
transparentes que se cambian cada dos semanas y que apenas se notan me pareció
la mejor opción.
Además, es un aparato removible cuyo
uso recomendado es de 22 horas al día, se quita para comer y depillarse los
dientes, por lo que a la hora de la comida es mucho más cómodo. Yo me lo quito también si voy a tomar
un refresco, una cerveza, un café… En definitiva con él sólo tomo agua o gin
tonics, que no manchan la funda ni la ensucian y además, es mucho más higiénico
para las férulas transparentes.
Si tuviera que resaltar algo
destacaría la comodidad: las férulas transparentes apenas se notan y además, al
ser cada tratamiento individualizado y a medida, te aseguras que sea eficaz
porque cada movimiento de los dientes está programado. De hecho, antes de
ponérmelo tuvieron que hacerme diferentes fotos para comprobar mi mordida, me
hicieron un escáner completo de los dientes…, y cuando luego fui a buscarlo, me
enseñaron en un programa los diferentes movimientos que se producirían en mi
boca durante los 8 meses venideros. (En mi caso son 8 meses, un total de 13
férulas que se cambian cada dos semanas, de momento, voy por la 6).
No os voy a negar que al principio me
costó adaptarme, sobre todo el tema del habla hasta que la boca se habitúa a
que lo llevas y también sobre todo en la posición de mi mandíbula, incluso una
amiga me dijo si me había puesto botox, ya que al llevarlo puesto “ponía más
morritos”, pero ahora estoy feliz con él y yo creo que lo llevo con
naturalidad.
Os iré contando más avances, pero
vamos, si estáis dudando con los Brakets (lo que me pasaba a mí), este
tratamiento es ideal sobre todo porque no se ve y promete resultados a corto
plazo (dependiendo de cada caso, obviamente) y es ideal para novias por
ejemplo, yo que me muevo en este mundo he descubierto que muchas de ellas eran
adictas a Invisalign.
¿Habíais oído hablar de él? Ahora es
cuando me confesáis que lo lleváis… ¡yo lo he llevado en muchas fotos, ya me
diréis si lo habéis notado!











