Como sabéis, acabo de volver de Marruecos, un país que siempre estaba en mi lista de "pendientes a visitar próximamente", lo sé, como tantos otros, pero para una viajera incansable como yo, hacer caso a esa lista es priorizar y dejarse llevar un poco con el corazón, porque son muchos destinos las que la ocupan y tengo que establecer prioridades año tras año.
Viajar es mi gran placer, mi mayor hobby, lo que más me relaja y lo que más me enriquece. Sobra decir que ver otras culturas hace que te vuelvas más tolerante, más humano y sobre todo, respetes más otras opiniones y otras formas de vida, con unas costumbres totalmente diferentes a las que puedas tener, pero siempre, te enriquecen, de eso no cabe duda...
A este viaje le tenía muchas ganas porque íbamos a realizarlo en mayo, pero justo me rompí el peroné y tuvimos que posponerlo. Esta época nos pareció idónea porque ya no era verano ni hacía tanto calor y sobre todo, porque íbamos a poder disfrutar de un Marruecos con muy buenas temperaturas... ¡demasiadas! Nos ha hecho un tiempo increíble, tanto que al llegar a España no estábamos acostumbrados a este frío, pero bueno... ¡que nos quiten lo "bailao"!
Hoy quería compartir con vosotros estas fotos tan especiales de Aït Ben Haddou, un lugar muy especial donde disfrutamos de un atardecer de ensueño, ¡de película! Fue maravilloso y es uno de los mejores recuerdos que tengo del viaje y que no son pocos... Es un lugar insólito y uno de los que más encanto posee de Marruecos, después nuestro recorrido por el Atlas y El Valle de Toudra, llegamos a esta maravilla para los sentidos.
Sé que a muchos os sonará por películas (La Momia, Gladiator, Lawrence de Arabia) y series (sobre todo los que veáis Juego de Tronos), y yo la verdad es que como no soy muy de series ni de pelis, me sorprendió a primera vista y no sabéis cómo...
Es considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1987, ya que posee una belleza sublime. Situado a 190km de Marrakech y a unos 30km de Ouarzazate, esta kasbah es mágica, muy pero que muy especial, aunque en realidad es un Ksar: pueblo fortificado y formado por muchas kasbahs hechas de adobe, utilizando materiales del propio suelo, por eso se monetizan tanto con el paisaje. El adobe se compone de arcilla, arena, agua y a veces paja o estiércol, que una vez modelado se deja secar al sol y obliga a un mantenimiento constante.
Os dejo aquí con unas fotos maravillosas que hicieron los chicos de North Miles que nos acompañaban en nuestro viaje y que son como de la familia, y gracias a Anabel de Azul Bereber por incluir esta maravilla en nuestro recorrido, sin duda, ¡merece muchísimo la pena, fue de lo que más me gustó del viaje! No dudéis en contactar con ella para organizar vuestro viaje perfecto a Marruecos :)


































































