¡Cuántas veces lo habremos oído! ¿Verdad? Todo es CUESTIÓN DE ACTITUD.
Pues sí, yo lo creo firmemente, creo que es casi el 70% del todo, el cómo nos enfrentemos a nuestro día a día, con sus problemas, sus situaciones peculiares, dispersas, sus conflictos así como sus alegrías, sorpresas y todo lo bueno que nos da, porque siempre hay una de cal y una de arena, ¿no creéis?
Este 2020 no me he propuesto ni retos ni grandes metas, porque después planificamos muchísimo y llega algo que nos trunca los planes. Planificar con cabeza, pero sin obsesionarnos, eso para mí es la verdadera clave y lo que espero que me ayude este año.
El resto sé que está en mí, en mi interior y que todo, es cuestión de actitud,
de cómo enfoquemos las cosas y las afrontemos.
Ese enfoque es poderoso. Es como cuando haces una foto pones el foco en un punto determinado, que es el que quieres resaltar. Pues lo mismo, por eso espero que vuestro enfoque sea positivo, vital y siempre sacando el lado positivo de todo, porque en el fondo... ¡siempre hay una razón para sonreír!
Quizá en el primer momento cuando algo se nos tuerce y sale mal soltemos más de un improperio, pero muchas veces, a la larga, todo tiene una razón de peso y una explicación. En diferentes ocasiones no ocurre el plan A porque termina sucediéndose el plan D que resulta, que es infinitamente mejor y que aunque tú lo habías descartado, va a ser el más idóneo para acercarte a tus objetivos o metas, así que... ¡no desesperes!
Más que muchos propósitos imposibles, metas, anhelos..., etcétera, yo le pediría a este año que te ayude a ver las cosas desde un punto de vista positivo. Ese punto de vista ayudará a que tu actitud sea la idónea para afrontar todo lo que venga.
Porque sí, porque todo es cuestión de actitud, la misma que nos ayudará a tomar conciencia de todo y en definitiva, nos hará ver el vaso lleno o incluso a punto de rebosar en otras ocasiones.
Sé amable contigo misma y háblate como si le hablaras a tu mejor amig@. Quizá así esas más compasivo contigo mismo y tu actitud también cambie, a mejor por supuesto.
Sé bueno contigo, no te fustigues y recuerda que eres lo mejor que tienes, así que quiérete un poquito más y préstate un poquito más de atención. En muchas ocasiones atendemos más al prójimo descuidando nuestro propio bienestar, nuestros momentos, nuestros sueños y nuestra necesidades... ¡procura que eso no pase y quiérete más!
Espero que comiences a aplicar estos consejos ya mismo. El resto del año, notarás que han servido para muchísimo, doy fe :)
¡Feliz día!


























