Y de pronto te pones colores que antes no te ponías, de los que renegabas.
Y de pronto te das cuenta de que son alegres, luminosos.
Y de pronto te percatas de que hasta te favorecen...
Eso es lo que me pasó con este vestido verde. Tengo una amiga que siempre me decía que el verde era mi color, que tenía que ponérmelo más... ¡y yo hacía caso omiso! Siempre yéndome a la gama de colores camel, rosas claritos y azules, como no. Pero un día probé y salí de mi zona de confort y mira... ¡aquí estaba este vestido verde esperándome!
Fue un vestido que me acompañó en mis días de escayola, siempre con mis Converse. Era el comodín perfecto cuando había día caluroso (no como ahora que todos los días son así). Es sencillo y poco más necesitaba, pero como veis aquí lo he combinado con unos maxi pendientes, bolso de mano y cuñas de esparto comodísimas. Estas cuñas se las copié a mi prima Paloma de 16 años, se las vi y fue un enamoramiento instantáneo y pensé que me vendrían bien ahora en la transición del zapato plano al tacón y están siendo perfectas...
Os dejo aquí con el resto de fotos del look. ¡Espero que os gusten! ¡Gracias por estar ahí incluso en verano!
Vestido: Naf Naf. Cuñas: Stradivarius. Bolso: Parfois.























