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lunes, 25 de noviembre de 2019

HÁBITOS SALUDABLES - ACTIVA TU VITALIDAD



Las que me conocéis desde hace tiempo ya sabéis que me gusta cuidarme por dentro y por fuera, aunque a veces debido a mis continuos viajes, comidas fuera de casa y pocas horas de sueño no lo consigo, o al menos no tanto como debería. 

En un mes creo que he visitado 4 países, con diferentes husos horarios y estilos alimenticios, y mi vitalidad lo había empezado a acusar, el móvil me recordaba la falta de sueño y claro, a base de café no se puede vivir. Además mi cuerpo me pedía glucosa a gritos para llevar el ritmo que necesitaba, entonces es cuando me di cuenta que necesitaba reconducir mis hábitos y descubrí el test de la vitalidad. 

Pero no se si a vosotras os pasa a veces, yo estaba en el punto ese que necesitaba un apoyo extra para comenzar a cuidarme, así que lo primero que hice fue hacer el test de la vitalidad, en qué consiste os preguntaréis, muy sencillo, es una iniciativa de Zespri para conocer cuál es tu nivel de vitalidad, ellos aseguran que le vitalidad se entrena y todos podemos llevar un estilo de vida saludable y lleno de energía si cuidamos nuestra alimentación y algún que otro hábito. ¡Así que me puse en marcha!


Los pilares que podemos entrenar para mejorar la vitalidad son: 

  1. Actitud positiva. Mirad siempre el lado bueno de todo aquello que os ocurra, os aseguro que lo tiene.
  2. Adaptación y resiliencia. Hay cosas que no podemos controlar, así que mejor centrar nuestra energía en las que sí dependen de nosotros. 
  3. Motivación y curiosidad. No te canses de aprender cosas nuevas y descubrir nuevas formas de hacer lo de siempre. Yo por ejemplo satisfago parte de mi gran curiosidad en los viajes. 
  4. Sociabilidad y empatía. Las relaciones con los demás nos llenan de energía, sobre todo si te rodeas de aquellas personas que realmente te aportan algo en tu vida y te hacen sentir bien. 
  5. Hábitos saludables. Cuida y respeta tu cuerpo y tu mente.  

Para esto último ya sabéis que yo siempre procuro meditar todas las mañanas, practicar yoga, tomar un desayuno saludable con fruta fresca y sobre todo no puede faltar la que me aporta una gran dosis de vitamina C, como el kiwi. Y algo muy importante, mirarme al espejo y ver en él todo lo bueno que tengo y que quiero transmitir a los demás.


Os animo a que os pongáis en marcha, hagáis el test y comencéis a entrenar vuestra vitalidad, os aseguro que es un estado que se irradia y os traerá muchas cosas buenas. 

¡Feliz semana!

lunes, 29 de abril de 2019

MI PATA CHULA


El día que me caí, sabía que algo no había ido bien. Llevaba mis Converse nuevas, bajábamos felices a Cala Tarida (en Ibiza) por sus escaleras y de una manera muy tonta, me resbalé y me caí. Fue una caída tonta, un poco aparatosa porque todo el mundo pensaba que me había fracturado la rodilla (se me giró totalmente), pero yo ya sabía que no, noté cómo algo en el pie no iba bien, es como si me lo hubieran "arrancado" y luego vuelto a poner. Aun así, pude ponerme de pie, caminar, poner el pie en la playa y sentarme mientras la primera bolsa con hielo actuaba. Ese día fue el único que me dolió un poco el pie, el resto... ¡ya no me ha vuelto a molestar así que puedo sentirme una auténtica privilegiada! Al día siguiente, regreso a la Península con servicio de asistencia tanto en el vuelo como en el ave, ¡qué gran labor hacen y qué bien tratan al personal! ¡No sé qué hubiera hecho sin ellos para ese viaje de vuelta!

Llegué a casa y después de médicos y radiografías el diagnóstico era claro, me había roto el peroné y había que escayolar e incluso quizá operar porque había un ligerísimo desplazamiento. Imaginaros: yo que iba por un simple esguince, ya que podía apoyar y caminar lentamente, pero podía hacerlo, no esperaba que hubiera nada roto ya que no tenía dolor, algo que los médicos no se explican ya que según ellos, me tendría que doler, y mucho... ¡algo bueno tenía que tener, tengo mucha resistencia al dolor!

Reconozco que en ese momento se me vino el mundo a los pies. Sé que para muchos es una "simple rotura" y que desde fuera, todo parece más fácil, pero a mí se me habían trastocado todos los planes, todo mi calendario y lo más importante: iba a depender de una persona para todo ya que no podía moverme por mí misma. Esa tarde lloré, incluso en la consulta la Doctora me dijo: "échate unos lloros que te vendrá bien" y así lo hice. Con lo activa que soy yo, me imaginaba quieta, parada, pidiendo en todo momento lo que necesitaba a Yago porque yo no podía ir a cogerlo o a buscarlo y sobre todo, pinchándome la dichosa heparina cada día... ¡ahora me río! Yo, la persona más aprensiva del planeta pues tenéis que verme con qué "arte" lo hago a diario, aunque después del primer pinchazo me eché unos lloros de lo impresionada que estaba, que todo en la vida sea esto...


Ese primer día e incluso la mañana siguiente estaba triste, muy triste. Me veía muy limitada para todo, ya no os digo para algo tan básico como ir a por agua, ducharte o lavarte los dientes. ¡Era todo una odisea con la escayola! Yo creo que me sentía tan mal sobre todo el por síndrome de dependencia, el no poder valerme por mí misma, el querer ir a algún sitio y no poder levantarte, esa falta de autonomía que cuando la tenemos, no la valoramos como debiéramos, y eso que yo cada día medito y doy gracias por todo y me considero una persona más que agradecida, pero no era suficiente...

Esos primeros días fueron de adaptación y sobre todo de aceptación. 
Aceptar que a veces las cosas llegan así, sin esperarlas y trastocan todos nuestros planes, poniendo nuestro mundo patas arriba.
Aceptar que por mucho que planifiques, ciertas cosas se escapan de tu alcance y no se pueden preveer.
Aceptar que el camino va a ser un poquito largo (ahora ya queda menos) y que toca cultivar la paciencia.
Aceptar que esto es solo una pequeña piedra en el camino y que estoy segura de que pasará y me reiré y lo recordaré como una anécdota, como una temporada en la que tuve que aprender de nuevo algunas cosas y tuve que organizar mi escala de valores.

Muchas me dijisteis lo siguiente: "cuando tú no paras el mundo te para". No sé si estoy del todo de acuerdo, pero sí que llevaba una temporada muy activa, yendo de un lado a otro sin apenas descansar y siempre con mil viajes y cosas en la cabeza. Yo me encontraba bien la verdad, siempre me ha gustado sentirme activa y sentir que no paro quieta, pero quizá mi cuerpo necesitaba esto, un descanso. Quizá necesitaba estar tumbada viendo Netfix sin pensar en nada más, quizá necesitaba terminar ese libro que estaba deseando  o simplemente quizá necesitaba pasar más tiempo con los míos, una razón más que suficiente para parar y echar el freno de mano.

Hoy estoy feliz porque de momento no hay que operar, estoy colmada de muestras de afecto y cariño y estoy muy pero que muy animada planteando las cosas desde otro prisma.



Es cierto que todo pasa por algo y que hay que aceptar las cosas como vienen. Hoy puedo decir que estoy feliz, cada día que pasa es un día menos y esto en nada está superado... ¡estoy más animada que nunca! La cuenta atrás ha comenzado y yo estoy emocionada... ¡cada día miro el calendario y cuento los días jejeje! Antes sentía que los días se me pasaban volando y os prometo que estos primeros días se me hicieron muy lentos, pero ahora espero tener la mente activa y seguro que así los días "vuelan".

En un primer momento me agobié mucho por mi trabajo, por ciertos compromisos laborales que tenía cerrados desde hace tiempo y que para un autónomo, son muy importantes... Ya no os hablo de viajes especiales o incluso mis vacaciones de mayo que me iba a coger, eso se ha podido cambiar y aceptar que no era el momento, pero el trabajo... ¡ay el trabajo, qué importancia le damos! En torno a él giraba todo, sobre todo cuanto tus ingresos y los de tu equipo dependen directamente de eso, pero al final, todo tiene solución y todo va saliendo :)

Cómo he cambiado desde aquélla tarde en la que por Stories, parecía que se me venía el mundo abajo... ¡cuándo agradecí vuestros mensajes, muestras de cariño, testimonios parecidos e incluso consejos de fisios y médicos que estáis allí día tras día apoyando! Entre todos esos mensajes, sólo uno desagradable, el de una persona que me dijo que "ojalá no tuviera una enfermedad peor como el cáncer" y ahí comprendí una vez más, la falta de empatía de las personas. Desde fuera todo lo vemos fácil, sin complicaciones y claro que esto es una rotura y me curaré, volveré a caminar y de esta saldré fortalecida, pero como persona que tengo sentimientos, tenía derecho a llorar, tener un mal día, derrumbarme y luego levantarme... ¡faltaba más! Así que que nunca os digan cómo os tenéis que sentir o cómo debéis de actuar, al final cada persona tiene lo suyo, sus circunstancias y sus momentos y eso es totalmente respetable. Hay quien llora por no encontrar un vestido en una tienda y yo jamás me atrevería a decirle ninguna barbaridad... cada uno es de una manera y necesita sus plazos y tiempos para ciertas cosas.

Dicho esto: solo puedo daros las GRACIAS con mayúsculas una vez más. Por tanto cariño, por tanto apoyo, por tanta energía.

Afrontar esto con una sonrisa, no solo me está ayudando a relativizar todo y verlo desde un prisma positivo, sino que además, me hace levantarme cada día feliz y no dramatizar ahora mismo con otros problemas que yo pensaba que eran problemas... Mi #patachula en breve será una anécdota y un recuerdo, pero seguro que de esta aprendo muchísimas cosas... ¡seguro!

Los límites muchas veces nos los ponemos nosotros mismos y uno al final se da cuenta, 
de que somos más fuertes de lo que creemos... ¡podemos con todo!

lunes, 12 de septiembre de 2016

CÓMO SALIR DE LA ZONA DE CONFORT


Me encantan las fotos de hoy por lo que me transmiten. Me las tomó mi compi Amy a la que conocí ese día después de hablar mucho por email, una mujer decidida, carismática y con un don de gentes espectacular, de esas personas que te transmiten mucho. La localización es en Hotel Las Letras Gran Vía, donde tuve el placer de alojarme antes del verano y al que espero volver muy pronto. Me encantó por su localización (en plena Gran Vía, una de mis calles preferidas) y como veis en las fotos, esta era la terraza que tenía en mi habitación...

Las fotos de hoy me gustan porque reflejan mi yo actual. Ya sabéis que me gusta reflexionar en alto y con vosotros, creo que muchos de mis miedos son también vuestros y que mis ilusiones, también son compartidas por muchos de mis lectores, por eso a veces me apetece no hablar sólo de moda e ir más allá...


Ya sabéis que soy una persona optimista, decidida, alegre y muy muy vital. Todavía recuerdo a mi amiga Vicky de mis años de universidad que siempre me decía que admiraba la vitalidad que tenía para estar aquí y allá y no parar, para mantenerme siempre tan activa. La "culpa" de eso siempre le decía que la tuvieron mis padres: me enseñaron a esta forma de ser apuntándome a mil actividades extraescolares como piano, solfeo, etc... que hacían que siempre estuviera alerta.

Con los años he madurado, he seguido siendo activa y creo que lo sigo siendo bastante, pero también noto que a otro nivel o quizá, es que me canso más jejeje. Noto que en algunas cosas soy menos decidida mientras que en otras lo tengo clarísimo. También siento cómo a veces me acomodo y ciertas cosas se me resisten por miedo, aun sabiendo que si lo hiciera probablemente, me saldría bien... Y eso a lo que voy hoy. Tengo miedo a acomodarme y no arriesgar. A quedarme con las ganas. A no darlo todo... ¡así que hoy comienza un nuevo reto para mí! Quizá os suene a una tontería, pero pequeñas cosas del día a día me dan miedo y pereza y sé que las tengo que vencer para seguir creciendo, para seguir avanzando.


Todos conoceréis lo que se denomina como la zona de confort: esos hábitos, quehaceres que se nos da bien, esa burbuja en la que todo está controlado pero que en cuanto salimos de ella, todo se hace difícil y eso, nos aterroriza. Mis propósitos para el nuevo curso ya os los conté aquí y eran muy sencillos y fáciles de llevar a cabo (siempre desde un punto realista), pero hoy quiero contaros que quiero vencer la pereza en algunos temas y decirme a mí misma: "venga, Rebe, que tú puedes" y creérmelo un poquito más. Muchas veces pienso que las personas no nos creemos realmente lo que valemos, que nos conformamos con la visión que tenemos de nosotros mismos pudiendo esta multiplicarse por 10 si logramos ciertos retos del día a día... También sé que el fracaso da miedo, que se pasa mal, pero es que amigo, si no lo intentamos... ¡nunca lo sabremos y de esos fallos, se aprende infinito!


Así que este curso no quiero acomodarme, ni dejar para mañana los temas que llevo meses posponiendo... Quiero iniciativa, espíritu y también energía y esto último sé que siguiendo una serie de hábitos más saludables, no me faltará...

No quiero que mi mente se ancle en lo que se me da bien o sé hacer, o en eso que me gusta, sino ir más allá: hacer lo que nunca he hecho, ponerme con lo que detesto pero que es necesario hacer sí o sí... ¿os suena esta historia?


Se avecinan meses moviditos en muchos sentidos: trabajo, nueva casa + mudanza, otros temas que están ahí... ¡pero vamos a por ellos! Van a ser meses en los que muchas veces todo se hará cuesta arriba, pero escalar la montaña nunca fue fácil, sólo para los que entrenan, así que vamos a por ello.

Espero iros contando por aquí mis sensaciones, si se que os interesa saberlas... #saldetuzonadeconfort
¡Feliz lunes!

Os dejo con una selección shopping de chalecos que me encantan...
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